lunes, 20 de febrero de 2017

Motivo 80: Punto de referencia

En las últimas semanas han pasado cosas y, aunque no tengo excesivo tiempo para comerme la cabeza, mi cocorota va sola y se dedica siempre a reflexionar y sacarle tres pies al gato...

Esto, que puede llegar a ser malo con demasiado tiempo libre, en esta época me está resultando hasta positivo: me he dado cuenta de que tengo algunos centros desplazados de sitio...


Sí, ya sé, el centro de tu vida debes ser tu, blablabla... yo eso no lo he conseguido, ni lo conseguiré, creo... pero sí que creo que todo es moldeable, y que se pueden empezar a crear puntos de referencia internos e ir acercando y perfeccionando los externos.

Cuando una tiene todo el tiempo del mundo, no le importa dedicarlo a múltiples cosas/personas. Tienes tiempo, no? Puedes hacer cantidad de actividades... y en cierto modo, hacer cosas por y para los demás tiene un punto de subir el ego que a todos nos gusta.

Yo siempre he sido muy para los demás, sobre todo en algunos aspectos, porque es una forma de ser de muchos años, porque me hace sentir bien hacerlo y quizás porque también me hace sentir mal el no hacerlo. Aunque me cueste reconocerlo, seguramente más por esto último.

En estos días, en los que mi vida se ha modificado y no tengo tiempo (ni ganas a veces, también) de hacer actividades placenteras para mí como es coger mi portátil y navegar por internet o dormirme la siesta; ni obligaciones más tediosas como hacer bici o barrer la cocina... me replanteo algunas cosas.

En mi nueva vida no puedo llegar a todo... y no por eso soy peor persona, hija, esposa, amiga o ama de casa. Simplemente no se puede, o no se puede tal y como yo me lo montaba antes. Hay cosas que pospongo porque no son urgentes (y me doy cuenta de ello) y eso no es un pecado. Hay cosas que hago más a la ligera porque no me cunden y quizás el tiempo de hacerlas más a fondo no me es rentable a día de hoy. Hay cosas que no me apetece hacer y me doy ese capricho, ya que no puedo darme otros...

En cuanto a la gente... voy asumiendo que no puedo dedicar a mi madre el resto del tiempo que no trabajo y, aunque lo demande, creo que realmente tampoco lo necesita. Estoy aprendiendo a seleccionar lo que es preferente y lo que no, y quién es preferente en base a distintos parámetros. Si me quito de dormir la siesta o de planchar el cerro de ropa que me llama a voces desde el armario, que merezca la pena, que lo merezca. 

Y esto, aunque cueste al principio, aunque ese comecome te repita que lo haces mal... es la única forma de sobrevivir en épocas de estrés. Replantearte dónde está tu punto de referencia, tu hogar, tu familia, tu GENTE con mayúsculas... qué es lo que urge hacer y que no, de qué cosas puedes prescindir... y dejar que haya un poquito de polvo por la casa y dedicarte a vivir. Que la vida son dos días. 

4 comentarios :

  1. Uf... lo de las prioridades es tan cambiante!
    Te puedo decir que hace un mes yo no tenía más preocupación que una nota, y resulta que ha tenido que venir el destino a darme un guantazo y decirme que espabile, que tengo lo importante delante de las narices. Ahora mi padre ocupa todo mi tiempo y mi prioridad ha pasado a ser él. Nos espera un camino largo y durísimo, y cosas de la vida, lo que antes no me había salido como yo quería es lo que ahora me permite estar a su lado apoyándolo. Total, que al final ni tan mal.

    Así que haz lo que te apetezca, con quien quieras y cuando quieras, que como bien dices la vida son dos días y todo puede cambiar de un minuto a otro.
    Un beso

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  2. bueno, ahora que llevas poco tiempo trabajando de farmacéutica a tiempo completo, estás en lo que se llama en física 'régimen transitorio'. cuando te acostumbres del todo, podrás hacer hueco a más cosas.
    pero tiene que ser de forma natural, no forzada. a mí siempre me ocurría que hacía bien lo que se esperaba de mí -estudiar, trabajar o lo que fuera-, y cuando se me planteaban dudas de si debía hacer algo más, al final acababa no haciendo bien ni una cosa ni otra. soy bastante monotarea, la verdad.
    besos!

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  3. Bienvenida a la vida pluri-todo. El peso de mis años y yo hemos llegado a la conclusión de que como no llegamos a todo, a veces priorizamos unas cosas, otras veces otras... y otras nos perdemos en la inmensidad del qué hacer y no hacemos nada. Si me permites un consejo, cuando te acuerdes de algo o de alguien, hazlo (ese algo o llamar a ese alguien, o mandar un mensaje) en ese momento. Si lo dejas para después... tal vez te gane la vida y tardes meses en volver a encontrar "el momento".
    Y si me aceptas un reconocimiento: tú, para mí, estos días... has estado. Estás.

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  4. Anda, por lo que veo en un comentario anterior, has tenido una mejora labora y ahora curras en la famarcia a tiempo completo, eso está bien, y por supuesto, tener clara nuestras prioridades también, así que disfruta y dedícate tiempo a ti misma, que eso es muy necesario para sentirnos bien. Un beso, no me olvido que tengo algo pendiente contigo y con tu blog.

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Gracias por tu comentario!!