miércoles, 2 de septiembre de 2015

Motivo 46: Mis 10 momentos de Agosto

Agosto ha sido un mes removido, pero para seguir con esa buena costumbre que copieteé de Itaca en Julio, ahí voy yo buscando una positividad que no tengo de nacimiento y sacando todo lo bueno de un mes que ha sido extraño. 

A continuación, mis 10 momentos felices de Agosto:

1. Coincidir con mi hermana unos días.
Ahora que no vivimos juntas y que vernos es la excepción, qué mejor manera de empezar el mes coincidiendo con ella unos días (pocos, por desgracia) en la playita.

2. Bodorrio.
Pese a que ha sido la boda a la que más desganada he ido en mi vida (por circunstancias ajenas a los novios, jajaja, ellos me caen bien!), al final lo pasamos genial. Y es que ver a unos cuantos polacos bailando Paquito chocolatero no tiene precio...

3. Fuengirola.
Todo lo odiada que fue en mi adolescencia es ahora añorada. Y es que siempre queremos lo que no tenemos... poder haber pasado unos días allí ha sido todo un lujo y un descanso. Necesitaba desconectar.

4. Reencuentros.
El verano me permite estar cerca de gente que estaba a mi lado en mi época universitaria pero a la que ahora veo menos de lo que me gustaría... Merendolas con R y N que cargan las pilas, son de mis momentos veraniegos favoritos!

5. Momentos en pareja.
Porque últimamente, por distintas circunstancias, son los menos... porque no quiero dejar en el olvido que somos tu y yo y que podemos reír hasta llorar como los dos pequeños que hemos sido siempre... los momentos que hemos tenido el Pequeño y yo a solas me han hecho sentir llena de vida.

6. Horas en el piso.
Sé que digo demasiado a menudo que estoy hasta el moño... y en parte lo estoy, pero también me hace mucha ilusión ver como nuestro nidito va tomando forma y que los disgustos dan resultados positivos. Las horas durmiéndonos vivos y jugando a las cartas en el suelo quedarán para el recuerdo...

7. Feria.
La de Málaga se me escapó por falta de tiempo (con lo que me gusta!!) pero sí que he podido visitar otras de la provincia y echar unas risas y comer pollo de ese marrullero, jiji!

8. Familia.
Este año necesitaba más que nunca reencontrarme con los míos y ver que seguimos siendo, de alguna manera, lo que hemos sido siempre, y que siempre lo seremos. Dejo este pensamiento en stand-by, pero durante este mes sí que he disfrutado de lo lindo de los míos, eso es así.

9. Juegos en el Parque del Bulevar.
Es una de las cosas que más me gustan del verano: amigos, sandwiches y una mantita para pasar la noche fresquitos jugando a juegos de mesa. También fue un momento bueno de Julio, pero como hace poco repetimos y aún me dura el buen sabor de boca... aquí que lo pongo, oye!

10. Money, money, money...
Este mes he trabajado más y, por consiguiente, he cobrado más. Sé que el dinero no da la felicidad... pero me sentí muy feliz cuando vi el extracto del banco el otro día, jajaja!! Es lo que tiene no ser ni mileurista siquiera...ains!

Esperemos que Septiembre dé para mucho más... si Agosto, mes que odio profundamente, ha dado tanto de sí... verás tu el que viene, que tengo vacaciones y que empieza el fresquito, tomaaa!!

Y tu mes de Agosto, ¿cómo ha ido?

miércoles, 26 de agosto de 2015

Historia de un hogar: Deshubicada

La de hoy es una de las partes menos positivas de esta época de cambios que estoy viviendo. De más es sabido que yo no llevo muy bien que se diga los cambios en general, no iba a ser esta la excepción...

lunes, 24 de agosto de 2015

Motivo 45: C'est fini

Y que me hubieran dicho a mí hace 10 años que Fuengirola se me iba a hacer corto, que no iba a tener ganas de volver a mi casa, o que volvería con carita de cordero degollado... que alguna vez en mi vida el final del verano me iba a poner triste en vez de hacerme bailar la conga... que no me lo hubiera creído, vaya. 

domingo, 9 de agosto de 2015

Domingos motivadores (27)

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.

Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. 

Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza… 

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza… 

Autora: Paola Klug 

Y eso voy a hacer yo este domingo... trenzar mi tristeza. Qué remedio, no?